Ningún cable ni ninguna antena son perfectos: por el camino, algunos bits se dan la vuelta. No se puede evitar. Lo que sí se puede es mandar la información de forma que sobreviva rota — y eso se paga.
Qué mirar: sube el ruido al 10% y mira cómo se destroza el dibujo. Ahora pulsa Mandarlo 3 veces: cada bit viaja por triplicado y al llegar se hace una votación — gana lo que digan dos de tres. El dibujo se recompone casi entero. Pero fíjate en el coste: has mandado el triple de datos para transmitir lo mismo. La fiabilidad no es gratis, se paga en caudal.